Reencuentros…me gustan.
Mi amigos de lejos. Tengo tantos amigos lejos. En el Sur…en la vieja Europa y en Japón. Un pedacito de mi esta con ellos…lejos.
Lo bonito es saber que al volvernos a ver es como si el tiempo se hubiera detenido para nosotros. Los años pasan volando. Ayer fue ayer en el tiempo de ustedes mientras que para nosotros mediaron años, meses.
Este es mi amigo Toño. Vive en Euskadi. Extraño lugar, lleno de paradojas de las que me he ido enterando para mi asombro. Mi gran amigo de los tiempos universitarios se ha convertido en un gran amigo en la vida. Lo sé ahora con aún mayor certeza que hace unos años atrás. Ahora que sé que nuestro cariño resiste la distancia y lo silencios epistolares.
Debería ponerme al día con muchas cartas. He dejado un hábito que me hacia feliz. No sé muy bien por qué. Quizá el toque de nostalgia sea un poco fuerte por estos meses. Si al menos ellos supieran que siempre les estoy escribiendo cartas mentalmente. Largas misivas destinadas más allá del hades.
Me gusta saber que tengo amigos. Amigos de toda la vida y amigos nuevos. Amigos fuertes y capaces de soportar las batallas azarosas de esta vida, cruzar valles y montañas, como yo anhelo siempre hacerlo por quienes quiero. No me gustan los dramas ni los conflictos, nada me perturba más que todo ese barullo. Pero también sé que las temporadas en los infiernos son necesarias, al menos en mi vida…pequeños derrumbes y pasos agigantados emocionalmente hacia mi paz interior.
Lo amigos son también el reflejo de uno en cierta medida, y en cada loca amistad que sostengo con personas tan distintas estoy yo y me gustan que sean tan diversos y que algunos de ellos hayan podido conjugar una misma noche en mi cumpleaños del año pasado. Buenos recuerdos, a pesar de la pena. Fue un buen cumpleaños.
Mi amigos de lejos. Tengo tantos amigos lejos. En el Sur…en la vieja Europa y en Japón. Un pedacito de mi esta con ellos…lejos.
Lo bonito es saber que al volvernos a ver es como si el tiempo se hubiera detenido para nosotros. Los años pasan volando. Ayer fue ayer en el tiempo de ustedes mientras que para nosotros mediaron años, meses.
Este es mi amigo Toño. Vive en Euskadi. Extraño lugar, lleno de paradojas de las que me he ido enterando para mi asombro. Mi gran amigo de los tiempos universitarios se ha convertido en un gran amigo en la vida. Lo sé ahora con aún mayor certeza que hace unos años atrás. Ahora que sé que nuestro cariño resiste la distancia y lo silencios epistolares.
Debería ponerme al día con muchas cartas. He dejado un hábito que me hacia feliz. No sé muy bien por qué. Quizá el toque de nostalgia sea un poco fuerte por estos meses. Si al menos ellos supieran que siempre les estoy escribiendo cartas mentalmente. Largas misivas destinadas más allá del hades.
Me gusta saber que tengo amigos. Amigos de toda la vida y amigos nuevos. Amigos fuertes y capaces de soportar las batallas azarosas de esta vida, cruzar valles y montañas, como yo anhelo siempre hacerlo por quienes quiero. No me gustan los dramas ni los conflictos, nada me perturba más que todo ese barullo. Pero también sé que las temporadas en los infiernos son necesarias, al menos en mi vida…pequeños derrumbes y pasos agigantados emocionalmente hacia mi paz interior.
Lo amigos son también el reflejo de uno en cierta medida, y en cada loca amistad que sostengo con personas tan distintas estoy yo y me gustan que sean tan diversos y que algunos de ellos hayan podido conjugar una misma noche en mi cumpleaños del año pasado. Buenos recuerdos, a pesar de la pena. Fue un buen cumpleaños.
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